Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Demon Slayer: ¿el final de la última gran animación de acción para todas las edades?

¿Por qué Demon Slayer es tan especial? Analizamos su arco reciente sin spoilers: el origen de su éxito, su influencia, los personajes y su capacidad para borrar la línea entre series para menores y adultos.

Demon Slayer: Kimetsu No Yaiba
Still de Demon Slayer: Kimetsu No Yaiba
// Cortesía boletín Crunchyroll

La última temporada de Demon Slayer (Kimetsu no Yaiba en japonés) fue emitida a inicios de julio de 2024.

Su último capítulo cerró con un arco narrativo de paso lento, pero que contó grandes historias que enriquecieron a los personajes de los Hashira. 

Sin spoilear.

Tenía sentido que fuera necesario conocer mejor a los grandes espadachines que entrenan a Tanjiro Kamado y sus amigos, porque de lo contrario nos importaría poco lo que les suceda de cara a la inminente batalla final.

Publicidad

Pero la falta de recursividad narrativa para ejecutar esa explicación hace que sea muy evidente que, desde el manga, es más una decisión calculada para evitar dejar cabos sueltos que una apuesta planteada desde el principio y explorada con calma.

Pero es poco el efecto negativo que esos capítulos lentos y forzados tienen sobre esta obra de arte. El último capítulo fue espectacular. Con ese broche de oro, además, llegó un regalo para los fans: el anuncio de que la historia concluiría no con otra temporada dedicada a la gran pelea del Castillo del Infinito, sino con tres largometrajes, probablemente para ver en cines.

Como sus fechas de publicación están aún por definir, analizamos qué hace de esta serie un hito tan especial y llamativo dentro del panorama del anime, para que así se provoquen.

Publicidad

Anímense a ponerse al día antes de que salga una trilogía que promete ser un antes y un después técnico y narrativo en la animación de acción, según el manga ya completado y el aplauso generalizado que ha suscitado su adaptación al anime.

¿Por qué ver Demon Slayer?

En la animación oriental es común encontrar las obras clasificadas, antes que por géneros, según su público objetivo.

La mayoría del manga y del anime que consumimos en Occidente suele caer en la categoría de shonen —hombre adolescente — o seinen —adulto —: Dragon Ball, Naruto o One Piece son del primer grupo, mientras que Neon Genesis Evangelion, Death Note o Cowboy Bebop entran al segundo.

Los ejemplos ilustran que es una brecha temática y simbólica.

poster demon slayer kimetsu no yaiba.jpg
Poster Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba
// Tomada de demonslayer-anime.com

Publicidad

Demon Slayer es un shonen creado en 2016 por un enigmáticx mangaka, Kotoharu Gotouge, de quien no se sabe ni su género: solo que nació en Fukuoka y que escribió otras tres obras cortas que le rechazaron en diferentes editoriales por complicadas y oscuras.

Esta serie es el fruto de aplicar esos comentarios a una de ellas y expandirla, ambientándola en la era Taisho de Japón. Ese es sin duda uno de los puntos más cautivadores, pues es un momento en el cual coincidieron rápidos avances culturales —como las armas de fuego— y la centenaria cultura samurai.

Publicidad

A eso se suma la particular animación del estudio Ufotable, caracterizado por sus líneas gruesas —que lo acercan a la caricatura infantil— y sus colores acuarela saturados.

Estamos acostumbrados a las peleas retratadas con rayos de luz. La línea de Demon Slayer convierte golpes y armas en elementos tangibles y decorativos que relacionan directamente el diseño y los colores con el personaje que los ejecute.

Pero, además, la escala de la destrucción que deviene de cada pelea es a la vez tan enfocada en detalles como masiva.

Por otro lado, la calidad de la escritura de los personajes es determinante.

Publicidad

La serie abre con la angustiante escena de la masacre de la familia de los protagonistas. Desde esa primera escena en la nieve, se construye con fidelidad el amor de hermanos que impulsa a Tanjiro a buscar cómo proteger y devolver a su hermana Nezuko a la normalidad, pues sobrevivió pero fue convertida en demonio.

Finalmente, son eso, los demonios, lo que más brilla de la escritura de Gotouge.

Publicidad

Allí donde innumerables animes se han mantenido en el binarismo bueno-malo, Demon Slayer hace, como hizo La Leyenda de Aang, una apuesta por la comprensión y la reconciliación. El hecho de que Nezuko se convierta en demonio es esencial.

Tráiler Demon Slayer: Castillo Infinito

Poco a poco, vemos como un mundo que por milenios los ha tomado como el enemigo jurado se encuentra con la realidad de que el mal tiene raíces en la falta de amor.

Continuamente, los héroes revelan sus errores y vemos los demonios detrás del corazón de los demonios. La mayoría de las veces, las razones son profundamente humanas y desgarradoras.

Publicidad

Siendo este un shonen, esa mezcla entre densidad de explicaciones emocionales, con la sencillez de los cuentos infantiles y la acción de los animes más grandes animes de aventura, permiten que este sea un anime único. Uno tan disfrutable para adultos como para niños, y que a través de él tengamos conversaciones profundas sobre la redención, la diferencia y el trauma.

Vamos pues, hacia el final de la última gran serie animada para todas las edades. Solo queda esperar las películas y la germinación de las semillas que su legado siembre.

Publicidad

***

  • Publicidad